Es habitual que los propietarios encuentren algunas dificultades a la hora de distinguir entre filtraciones y condensaciones en sus viviendas. Suelen denominar a todas ellas “humedades”, razón por la que nos hemos animado a escribir esta entrada en nuestro blog.

La diferencia entre una filtración y una condensación es el origen de la humedad. En primer lugar, una filtración se origina por la falta de estanqueidad de la fachada o cubierta del edificio. Suelen tener una apariencia característica que forma olas en la pared, y levanta y abomba la pintura. El siguiente sería un ejemplo de filtración en una de nuestras comunidades administradas:

En segundo lugar, las condensaciones se generan como consecuencia de la existencia de altas humedades relativas (agua en forma gaseosa) en el interior de las viviendas. El agua se condensa sobre superficies frías como paredes que dan a fachadas, o estructuras del edificio, ya que provocan la aparición del fenómeno de transmitancia térmica desde el exterior al interior. Este fenómeno se aprecia fácilmente en verano, cuando tomamos una bebida fría en una terraza, y observamos cómo caen las gotas del vaso. Estas gotas de agua son, en el caso de las viviendas, el caldo de cultivo ideal para la generación de diferentes tipos de hongos. Presentamos también un ejemplo de condensación reciente en una de nuestras comunidades:

Este hongo suele aparecer en primer lugar en los pilares del edificio (zona más fría), y después puede propagarse por toda las habitaciones hasta afectar a toda la vivienda si no se ataja el problema. En primer lugar, se debe eliminar dicho hongo. Existen en el mercado diferentes productor fungicidas, basados en lejía. El hongo se puede eliminar también mediante el empleo de un paño húmedo, y con unas gotas de lejía en el mismo, con el que frotaremos suavemente la pared. Una vez eliminado, es conveniente tratar la zona fría. Para ello, recomendamos el impulso de proyectos de rehabilitación exterior de fachadas (SATE o Fachada Ventilada); o el trasdosado interior de las paredes. Suele recomendarse también la ventilación de las zonas afectadas. Por supuesto que la ventilación es conveniente. Sin embargo, nuestra experiencia demuestra que no suele ser una solución eficaz. Hemos de tener en cuenta que la humedad en nuestro territorio suele rondar el 65%, por lo que reducir la humedad relativa del interior del edificio sólo a través de la ventilación, no siempre es posible.

Cabe destacar que la convivencia con los hongos provocados por la condensación es médicamente muy perjudicial para las personas, ya que suelen provocar alergias y sobre todo problemas de asma y respiración. Por ello, no es un tema baladí y al que hay que hacer frente a través de los métodos expuestos.

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